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Historia

Para los vecinos de los alrededores de Valentín Masip, no era extraño ver a nuestros padres, Mª Carmen y Alejandro, jugando con los niños del barrio a la pelota o a la comba en un suelo todavía sin asfaltar, ante la falta de trasiego de clientes en su tienda recién inaugurada.

Corría el año 69, año clave en la historia de la familia, año de la apertura del primero de los establecimientos, y año también, de la boda de nuestros padres, dos ilusionados veinteañeros que decidieron dejar una vida más o menos encaminada, para intentar labrarse su propio porvenir.

Mamá tuvo sus dudas, trabajaba como interina para el ministerio de Educación y Ciencia y estaba a punto de presentarse a unas oposiciones, pero la motivación e ilusión por emprender de papá, economista de profesión y parte de la plantilla de la Cámara de Comercio, la fueron contagiando poco a poco, hasta que se involucró de lleno en esta aventura.



Así las cosas, tras pedirle suerte a la “Santina” en su día grande, un 9 de Septiembre, colgaban por primera vez el cartel de "abierto" en la mítica calle Ovetense.

En sus inicios, vendían productos de lo más variopintos en la tienda, desde calzado, pijamas, lijas, lanas o hilos hasta pintura, pero poco a poco, el modelo de negocio fue evolucionando y cogiendo forma. 

Como la mayoría de comienzos, los nuestros tampoco fueron fáciles, la clientela principal eran propios familiares y vecinos, que como siempre, ejercían de piña apoyando a los suyos.

Aunque inexpertos al principio, de tontos no tenían ni un pelo. Alejandro, sabedor de la importancia de conocer en profundidad el mercado y el modelo de negocio, había trabajado como aprendiz en los almacenes de Manuel Orejas el verano anterior a la apertura de su negocio. Esto le permitió conocer el género de primera mano y tener un cierto bagaje.

Siempre pendientes de las nuevas tendencias, fueron pioneros en incorporar el autoservicio en Asturias. En un principio, habilitaron una pequeña parte de la tienda para ello, y al comprobar el éxito de esta iniciativa, decidieron derribar la trastienda para instaurar esta forma de venta en todo el local.

Las ventas fueron aumentando poco a poco, y poco a poco (y sin pausa) también lo fue haciendo la familia, 5 hijos nada menos. Alejandro y Mª Carmen, empezaron a necesitar ayuda, y ahí estaban Luisa y Benjamín, nuestros abuelos, siempre dispuestos a echar una mano ya fuera en la tienda, o en casa cuidando de nosotros. Y como ellos, otros familiares y amigos que estuvieron ahí, apoyándonos y ayudándonos para llegar a donde estamos.

El segundo local, se inauguró en 1987, cuando a nuestros padres se les planteó la posibilidad de hacerse con lo que hasta entonces había sido “Almacenes Zeñal y Zaloña”, situado en la Calle Fruela de Oviedo.

Las ventas crecían, cada vez precisaban más personal, y a la apertura de Fruela le sucedieron otras como Melquiades Álvarez, González Besada o Pumarín.


Carmen, la primogénita, fue la primera en incorporarse al negocio familiar alternándolo con sus estudios de Derecho; al poco, haría lo propio Jani, el segundo de los hermanos, y recientemente también se ha unido a ellos la pequeña de la casa. Fue con las primeras incorporaciones de la nueva generación a la empresa cuando la familia, ante el cierre de cadenas de perfumerías asturianas como Brumas o Kombi, adquirimos dichos locales, aumentando de manera exponencial el número de puntos de venta.

Sí, el grupo de la Uz iba creciendo, pero si algo tenían claro Mª Carmen y Alejandro, era que por nada del mundo querían que aquellas tiendas que habían levantado a base de sacrificio, esfuerzo y perseverancia, perdieran la esencia de tienda de barrio, que precisamente, las habían hecho grandes. Esa lección, la aprendimos bien sus hijos.

 

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